martes

22.09.15



Charlie y yo estamos en un bar del sur, uno de esos que tienen espejos con bordes herrumbrosos, el retrete es un agujero pestífero en el suelo, y al camarero le falta uno de los incisivos.

Conversamos sobre el toreo, cuya defensa es la nueva obsesión de Charlie –en efecto, su matrimonio no acaba de cuajar y le aburre el trabajo-, cuando una parroquiana canosa y extrovertida nos interrumpe para opinar.

Dice que su marido fue banderillero, y que aquello era un arte y que hay que ser muy valiente. Para evitar que Charlie y ella se enzarcen en una apologética que me inspire querer exiliarme de nuevo, inquiero a nuestra nueva contertulia sobre su vida actual.

Nos cuenta que malvive de una pensión no contributiva, que no tiene ni para unas gafas que necesita, y que se ha tenido que ir a vivir con su hija, a cuyo marido detesta, pero que no hay otra ya que no podía seguir pagando el alquiler tras enviudar.

Ella misma deriva hacia la política, donde se muestra muy preocupada por los nuevos partidos políticos, esos que “amenazan a la democracia”. El camarero mueco se une también para confirmar lo preocupantes que son esos nuevos populistas que no han entendido que “los españoles hemos vivido todos estos años por encima de nuestras posibilidades”. Charlie, mitad irónico, mitad sintiéndose en su salsa, les jalea aprobrando sus comentarios.

Al cabo de un rato salgo del bar algo dubitativo. No entiendo la preocupación de mis contertulios; o sea ¿qué privilegios sienten que pueden perder con posibles cambios políticos?, y ¿en qué excesos monetarios habían caído ellos en la última década como para que se puedan golpear el pecho acusándose de vivir por encima de sus posibilidades? 
Un día después sigo sin respuesta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Puedo imaginar que el miedo a empeorar haga que no quieran cambios, si no te fías de lo que te prometen y tiene razones para no fiarte,puedes preferir seguir como estas.mas vale pájaro en mano que ciento volando, así han comprado los caciques los votos y ahora es suficiente destapar corrupciones,si la pasionaria no cumplió porque van a cumplir el coletas o el rivera y sus preciosas chicas sobradamente preparadas y cargadas de razón. Habra que vender el voto de la venganza mejor que los toros por mucha crueldad de oprimidos que deje salir a costa del bicho para mayor gloria de chulos y niños sucidas.