lunes

compromiso





Cuando volví a España lo hice entre otras cosas con la idea de militar políticamente. No quería limitarme a leer la prensa para enrabietarme, o ir a una manifestación de vez en cuando y darme palmaditas en la espalda por ello. Lo que quería era formar parte activa de esta nueva reestructuración nacional que estamos viviendo. 

Además he leído mucho a Sartre como para no implicarme. Él hablaba de la “razón constituida” y la “razón constituyente”; la primera era la disciplina del partido, la segunda la subjetividad crítica: del conflicto entre ambas surge “el hombre”. Esto significa, si no entiendo mal, que con el casi heroico equilibrio entre las necesidades de la política y las nuestras propias, nos hacemos gente responsable.

Por supuesto el imaginario actual nos lleva a orillas opuestas. En las películas y novelas actuales –sobre todo las españolas- el protagonista suele ser un “militante desencantando”, alguien que se ha vuelto cínico o desilusionado, y ha dejado atrás la política para convertirse al sexo contemplativo o el individualismo hedonista. Este personaje es ya un cliché manido como la prostituta bondadosa redentora y el policía al que los malos matan una semana antes de su jubilación.  

Así que por rebelión existencial y estética, me estoy implicando en política. Acato la jerarquía de un partido emergente; obedezco y mando. Y tal vez sea por lo confuso y acelerado del tiempo que vivimos, pero estoy ascendiendo dentro del organigrama. Da vértido. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que tu asciendas supone para mi una garantía de calidad
espero que sigas ascendiendo y aprendiendo a mandar
también espero estar viviendo tiempos de regeneración
acepto la apuesta
envido al esfuerzo,la formación y el rigor

Paula Monmeneu dijo...

temo a los cabezas de lista y admiro a los militantes
para cuando listas abierta
a ti te votaría sin dudarlo a tus cabezas ?????