martes

24.3.15




Imagino mi muerte como una dulce evaporación, siendo ya centenario, cordialmente cansado de mi cuerpo, de despedirme de amigos, pero en paz y con memoria de una vida venturosa. Estoy en el jardín de un ancianato, uno amable y bien atendido, tumbando en una hamaca, contemplando en el horizonte cómo despegan media docena de trasbordadores con destino a Marte. Los miro con admiración y curiosidad. Para cuando el último ha partido, mis ojos se han cerrado. 

No hay deceso bueno, pero algunos al menos son tolerables.

Se acaba de morir en accidente de moto un primo de Charlie que tenía veinte años. Lo poco que le conocí parecía un tipo cordial y sano. Es espantoso, sin consuelo posible ¿qué quedará de él en unos años? Aunque sus seres próximos le sobrevivan y le recuerden durante muchas décadas, al final ya será una imagen caduca, apagada. Para su novia una historia triste de juventud que contar cuando quiera pasar por interesante, para sus padres un dolor que anega cualquier proyecto futuro.


Charlie me cuenta que el funeral estuvieron recordando anécdotas de la vida del chico, que según parece era muy divertido, y no podían evitar reír ante algunas. Eso me recuerda al fin de semana, ya que estuve de charla con dos indigentes a los que traté hace años, y que siguen mendigando enclavados en la Iglesia de las Calatravas. Antes eran tres, pero el tercero murió de cáncer en el 2009, después de que yo me fuera a Colombia. Sus dos compadres le recuerdan con desprecio e indiferencia. Dicen que era un ladrón sinvergüenza que además tenía muy mal carácter. 
Vaya contraste el de éste, que se murió dejando un sabor agrio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Nike cuando vacila"

Nike más bella en el instante
en que vacila
la diestra bella como una orden
descansa en el aire
mas las alas vibran
ha pues divisado
a un joven solitario
sigue el largo surco
de un carro de combate
por un gris camino en un gris paraje
de rocas y ralos matojos de enebro
aquel joven morirá pronto
de hecho el platillo de la balanza con su destino
ya está cayendo violentamente
hacia la tierra
Nike desea acercarse
y besarle la frente
mas teme
que él que aún no conoció
la dulzura de las caricias
al sentirla ahora
podría huir como los otros
hicieron durante la batalla
así que Nike vacila
y al final decide
quedarse en esa postura
que le enseñaron los escultores
avergonzada de aquel instante de ternura
sabe bien
que mañana al alba
encontrarán a ese muchacho
con el pecho abierto
los ojos cerrados
y el amargo óbolo de la patria
bajo su lengua entumecida
(1956) Z.Herbert