jueves

Chía duerme a mi lado por cuarto año consecutivo. Y no parece que vaya a dejar de hacerlo -jura y perjura que es feliz.
Ambos somos profesionales más o menos valorados. Tenemos un hogar saludable donde espero que pronto crecerán niños sin grandes traumas.  
Lo que no acabo de entender es lo sencillo que ha sido, finalmente, llegar a esto.