lunes

El postmoderno afirma que el hombre no existe, que no es más que una convención sociolingüística.
Sin embargo, si intentáramos enroscar una soga en su cuello, gritaría pidiendo auxilio.
Defensa radical de la libertad y la acción, responsabilidad vital sin justificaciones en el inconsciente, lenguaje e ideología fuertes para salvar al hombre…
La postmodernidad se construyó contra Sartre.
Hay un Sartre treintañero, el de antes de la celebridad, el de La nausea, El Ser y la Nada y Los caminos de la libertad, que es fértil y brillante.
Tal vez su actualidad no es tanto un cuestión de “zeitgeist” como de latitud –en América Latina hoy se siguen leyendo sus libros. 
(Y me consta que algunos lo hacen con afán salvífico).
Nicasio golpeó hace años a un policía en Madrid.
Fue en una jarana universitaria por alguna causa política que no me interesaba lo más mínimo.
Pero le detuvieron y tuvo que pasar por una rueda de reconocimiento.
Como nos parecemos bastante, su abogado me pidió que me presentara yo a su lado para ver si despistábamos al policía agredido, y me acusaba a mí -que tenía coartada- para que su testimonio quedara en entredicho.
Disfrazamos a Nicasio de tipo normal y yo me puse camiseta castrista y pañuelo palestino.
Allí, en los sótanos de los juzgados de Plaza Castilla, en los calabozos sórdidos y pestíferos, al ver a los gitanos aplastados y sus familias angustiadas, las celdas, las rejas y las cámaras, sentí tanta vergüenza de no haber sido arrestado nunca, que deseé haber sido yo el que pegó al agente.
Estaba dispuesto a inculparme solo para aliviar mi conciencia.
Con las luces sobre nuestras caras, clavé mis ojos llenos de desprecio sobre el espejo que ocultaba a los funcionarios. Quería que sintieran mi odio y fueran a por mí incluso sabiendo que yo no había sido.
Por supuesto no me dieron ese placer, y el policía señaló sin dudarlo a Nicasio, que tuvo que pagar con unos meses de arresto domiciliario.
Los textos de muchos postmodernos franceses vienen decorados con citas de Borges.
Es suficiente motivo para detestarlo.