viernes

SAN VALENTÍN POSTINDUSTRIAL


Guy Debord es el artífice del Situacionismo, movimiento político-artístico decisivo durante aquellos macro-botellones de Mayo del 68. Su principal aportación, de Debord digo, al mundo de los pensantes es la noción de "Espectáculo"; o sea, el capitalismo en tal grado de acumulación que ha creado una realidad artificial para alienarnos a placer y ocultar lo esclavizados que estamos. (En efecto, sus teorías llegaron a Hollywood -vía Baudrillard - e inspiraron esa película en la que Kenau Reeves lucha contra el Agente Smith)
Se puede decir que esta argumentación apesta a idealismo platónico: la Vida no puede ser sólo esto, tiene que haber en algún lugar otro mundo mejor. Nuestra caverna es el capitalismo occidental, si lo destruimos saldremos al exterior y todo será luz y autenticidad.
Por ejemplo, sobre el amor en tiempos burgueses, Debord dice en algún lado: Los jóvenes han podido elegir entre el amor y el cubo de basura. La mayoría de las veces se han quedado con lo segundo.
Analicemos la frase.
Vivimos nuestras relaciones en el cubo de basura. Es cierto, pocos lo negarán. Tragamos mierda para que la cosa funcione. Nos conformamos, hemos madurado y no esperamos más. Sin embargo, nos dice Debord -y las teleseries-, existe el Amor, somewhere out of this world, esperando a que rompamos con las convenciones sociales, seamos libres para sentir sin miedos y cantemos de la mano de nuestras parejas la llegada de la Era de Acuario.
En fin.
Ahora vayamos con la némesis de Debord, Clement Rosset.
Rosset decía que desarrollamos la Teoría del Doble ante la incapacidad de asimilar lo idiota e insignificante que es lo Real. El romanticismo es la prueba. El Amor es el doble, idealizado y trascendental, que concebimos ante el horror de la fétida cotidianidad. Todo nuestro equilibrio mental se basa en este escapismo. Rosset nos desafía a que nos dejemos de pamplinas. El cubo de basura es horrible pero al menos no es un delirio. Es lo Real.

(retrato de Chuck hecho por Nerea Miauw)

lunes



Público, un periódico de histéricos y de sonrojante servilismo gubernamental, está ofertando cada sábado libros de pensamiento crítico por 1 Euro. Gracias a ello están de nuevo en circulación clásicos como Lenin o Gramsci, pero también textos modernos como el imprescindible Bienestar insuficiente, democracia incompleta de Vincenç Navarro o la antología de artículos Manuel Sacristán.
Yo acudo cada sábado al kiosko en busca de mi dosis de insurgencia filosófica.
Este último fin de semana tocaba Elogio de la intoleracia de Slavoj Zizek.
Impresionante. Sólo las primeras frases sobrecogen y anuncian que estamos ante un autor que se sale del guión de progre postmoderno:
La prensa liberal nos bombardea a diario con la idea de que el mayor peligro de nuestra época es el fundamentalismo intolerante (étnico, religioso, sexista,…), y que el único modo de resistir y poder derrotarlo consistiría en asumir una posición multicultural.
Pero, ¿es realmente así?¿Y si la forma habitual en que se manifiesta la tolerancia multicultural no fuese, en última instancia, tan inocente como se nos quiere hacer creer, por cuanto, tácitamente, acepta la despolitización de la economía?
A partir de ahí elabora una defensa del pensamiento fuerte, dogmático y economicista, que pueda hacer frente al mundo postideológico que el que vivimos, donde sólo se habla de matices y nunca de lo que realmente nos afecta. Hay que ser intolerantes frente al Cotarro y no renunciar a llamar a las cosas por su nombre: es hora de sacudirse las pulgas de la Teoría Francesa, que nos dicen que no podemos enunciar nada porque nuestras palabras están contaminadas, y que ya todo es una cuestión de género, identidad y minorías - encubriendo que de hecho TODO es una cuestión de economía y las formas de vida alternativas y los roles de género son caspa en la superestructura. Hay que ir más allá para entender, al meollo estructural.
Elogio de a intolerancia no tiene un desarrollo muy ordenado y parece que es una selección de artículos dispersos, pero tal vez por ello es tan fácil de leer. De Zizek hay muchos libros publicados y artículos en la Red. Hay deberes por hacer.