miércoles

500 DAYS OF SUMMER



Da la sensación de que los últimos minutos de 500 days of summer fueron impuestos por los productores a punta de pistola. Esa escena final esperanzadora, en la entrevista de trabajo, por tópica y pueril, contradice el tono del resto del metraje, pero tal vez consigue que los espectadores no huyan deprimidos en masa.
La película en conjunto resulta inteligente y digna. Su retrato del amor romántico es, por una vez, realista: termina mal.
El chico es un arquitecto que se siente más cómodo escribiendo frases para tarjetas de felicitación y soñando con tener una pareja de anuncio. Ella es una ninfa postindustrial, aspirante a grandes aventuras y orgasmos narcisistas, siempre consciente de su luz.
Se conocen, se juntan y pronto él quiere permanencia. Ella no. O sea, como la vida misma, donde las relaciones no transitan por campos de flores ni a las orillas del Sena. Se desarrollan más bien por imposturas, egolatrías, finitud y resentimiento.
Él es rechazado y se hunde. Y así se queda. Una de las grandezas de la película es que nos ahorra los lugares comunes que reserva Hollywood para estos casos. No hay reconciliaciones apasionadas bajo la lluvia, ni suena el with or without you mientras el chico camina por la calle justo antes de recuperar a la chica. El kitsch se queda para los inicios de la relación, donde también en la vida nos lo encontramos. Vale que al principio hay algo de “desrealidad” en el proceso amoroso (Barthes), nos vemos distanciados del mundo y salimos a la calle extasiados como lo hace el protagonista tras la primera noche con ella. Pero al final despertamos. Los finales cursis son imperdonables por mantener la farsa inicial ¿alguien puede creerse el final de Pretty Woman?¿o de El Graduado, aquí explícitamente repudiado?
La escena del banco, la que debería ser última, con esa sentencia en boca de ella “sí, pero no contigo”, que sabemos que él recibe como un desagarro que dolerá siempre, termina como terminan las relaciones de pareja en la Realidad, con la revelación de que aquello no existe -o de existir va con otros. La escena del banco es la escena que todos hemos vivido.

3 comentarios:

mujer del traje gris dijo...

No lo dudo. Es raro leer una declaración así, tan firme como la haces, en un post.

Ojalá no lo tomes como extemporáneo, pero queda aquí mi más sincera vibra de un inicio de año positivo, de que mejores las relaciones que tienes en cada sitio en el que convives, de que forjes lo más bello de ti, de que confirmes tus convicciones más fuertes, de que compartas momentos breves y largos con la gente que amas.

Que en 2010 sonrías multiplicadas veces y que abras puertas sin pretextar llaves.

Un abrazo fuerte y sincero, querido Mircea.

Paula dijo...

verano todo es posible.... el sueño te lo hace realidad la chica de la fotocopiadora pero se cansa,campanilla siempre abandona a piter pan .CONSCIENTE DE SU LUZ definicion perfecta de la ninfa postindustrial en sus dias de gloria....ya vendra a buscarle cuando el no piense en ella, o vendra una amiga y a punta de pistola como los productores, la magia de la noche acaba con cierta conciencia del paso, del peso del tiempo, seguro que en la pelicula el tiempo es el tercer protagonista habra que verla

claudia dijo...

casualmente me quede dormida como la ultima media hora.