miércoles

500 DAYS OF SUMMER



Da la sensación de que los últimos minutos de 500 days of summer fueron impuestos por los productores a punta de pistola. Esa escena final esperanzadora, en la entrevista de trabajo, por tópica y pueril, contradice el tono del resto del metraje, pero tal vez consigue que los espectadores no huyan deprimidos en masa.
La película en conjunto resulta inteligente y digna. Su retrato del amor romántico es, por una vez, realista: termina mal.
El chico es un arquitecto que se siente más cómodo escribiendo frases para tarjetas de felicitación y soñando con tener una pareja de anuncio. Ella es una ninfa postindustrial, aspirante a grandes aventuras y orgasmos narcisistas, siempre consciente de su luz.
Se conocen, se juntan y pronto él quiere permanencia. Ella no. O sea, como la vida misma, donde las relaciones no transitan por campos de flores ni a las orillas del Sena. Se desarrollan más bien por imposturas, egolatrías, finitud y resentimiento.
Él es rechazado y se hunde. Y así se queda. Una de las grandezas de la película es que nos ahorra los lugares comunes que reserva Hollywood para estos casos. No hay reconciliaciones apasionadas bajo la lluvia, ni suena el with or without you mientras el chico camina por la calle justo antes de recuperar a la chica. El kitsch se queda para los inicios de la relación, donde también en la vida nos lo encontramos. Vale que al principio hay algo de “desrealidad” en el proceso amoroso (Barthes), nos vemos distanciados del mundo y salimos a la calle extasiados como lo hace el protagonista tras la primera noche con ella. Pero al final despertamos. Los finales cursis son imperdonables por mantener la farsa inicial ¿alguien puede creerse el final de Pretty Woman?¿o de El Graduado, aquí explícitamente repudiado?
La escena del banco, la que debería ser última, con esa sentencia en boca de ella “sí, pero no contigo”, que sabemos que él recibe como un desagarro que dolerá siempre, termina como terminan las relaciones de pareja en la Realidad, con la revelación de que aquello no existe -o de existir va con otros. La escena del banco es la escena que todos hemos vivido.

martes


El preso que más tiempo lleva recluido en las cárceles españolas no es un sanguinario terrorista ni un pedófilo reincidente, es un hombre que robó un banco el 1976 y no tiene delito de sangre alguno. Su nombre es Miguel Francisco Montes Neiro tiene 59 años y lleva 33 encarcelado. Su delito inicial, el atraco, ha sido redimido con creces hace mucho tiempo. Si sigue reo del Estado es por encadenar faltas disciplinarias, por negar la legitimidad del Poder Judicial. Aquí un desacato, allí un desorden, más allá un quebrantamiento de permiso. El Cotarro puede perdonar que descuartices a un niña, pero nunca que no le rindas pleitesía, que te rías de su autoridad.
Miguel tiene hepatitis, fuertes dolores y un bulto en el cuello que le impide mover la cabeza. No recibe la asistencia médica necesaria. Su hermano cuenta que en el último juicio-farsa para revisar su condena, el abogado ni se presentó y el juez se quedó dormido durante la vista.
Harto de esta situación, Miguel se fugó en Noviembre. Y un mes más tarde, el 11 de Diciembre, fue localizado en Las Gavias y brutalmente apaleado por la policía. Ha vuelto a la cárcel y su situación es aun peor. Además se ha declarado en huelga de hambre. Si nadie hace nada Miguel, que jamás ha hecho daño a nadie, morirá pronto, tras haber pasado más de la mitad de su vida entre rejas.

miércoles


Hay algo indigno en seguir viviendo en la ciudad en la que creciste, en la que permanece tu familia y donde los amigos de cole todavía te reconocen por la calle. Quedarse, conformarse con las raíces heredadas y no construir una vida lejos tiene algo de biografía deficitaria, de fracaso existencial.

Paseando con Jara por San Bernardo me he encontrado con mis padres. En diez años jamás les he hablado de ella. Y Jara todo lo que sabe de mis progenitores es que me aburren. Soy partidario de las distancias. Sin intromisiones, sin que nadie se crea con derecho a opinar.
-Hola
-Hola
-…
-…
-¿Quién es tu amiga?.
-Nadie. Tenemos que irnos. Adiós.
El encuentro duró 7 segundos.
Jara ni me ha pedido explicaciones ni le ha extrañado. Me ha vuelto a decir que soy un salvaje. Pero esta vez sonreía.

martes

INTEGRIDAD


Este fin de semana, en esa Zona Permanentemente Autónoma llamada Colegio Popular de La Prospe, ha acontecido el VII Encuentro del Libro Anarquista. Independientemente de las simpatías que se pueda tener o no con la causa, cualquiera que crea en la capacidad liberadora de la palabra tuvo motivos para disfrutar. Varios intelectuales proletarizados (o proletarios intelectualizados, quién sabe qué los define mejor) dieron charlas de gran calado y nada autocomplacientes ante una audiencia extrañamente amplia (no cabíamos en el recinto) y extrañamente receptiva (no es habitual ver jóvenes españoles aguantando sin rechistar tanta densidad intelectual).
La mayoría de los libros que se podían ver en la Feria era autoeditados o de editoriales marginales. Muchos demostraban erudición y profundidad -más desde luego que algunos manuales universitarios o/y ensayos hiper publicitados. También había fanzines, brillante medio de expresión underground, que creía sepultado con el advenimiento de Internet y que sin embargo mantiene el nivel, por lo que se pudo ver.
En un mundo en que las estrellas culturales se limitan a repetir argumentos vacíos y las luchas políticas han sido deconstruidas, siempre es aleccionados estos encuentros periféricos en los que conocemos personas que continúan en la contienda, sin renunciar ni a la acción ni a la inteligencia. Personas que simplemente no se han vendido.



En Estados Unidos la libertad de expresión en la TV no es unidireccional. Es decir, hay canales demócratas pero también hay canales como la FOX, con presentadores que mantienen posturas conservadoras y apoyan a los republicanos. No pasa nada. Nadie se rasga las vestiduras ni presionan a los dueños de las cadenas hasta que expulsan a estas voces disidentes.
También existen militantes del Partido Verde o radicales independientes que desbordan desde la izquierda el discurso del Partido Demócrata y critican inmisericordemente al sistema económico y los valores nacionales. No se acaba el mundo y la ciudadanía lo respeta.
Aquí hay un ejemplo de ambas posiciones en un mismo programa: O´Reilly, contrario a los derechos de los gays, partidario de la intervención en Iraq, pro-Bush a machacamartillo, invita a su late-show a Michael Moore, su opuesto ideológico. Hay tensión pero dialogan y aunque no se ponen de acuerdo en nada, acaban dándose la mano.
¡Qué grande debe de ser vivir con pluralidad en los medios!