sábado

LITERATURA Y SUBVERSIÓN (otra noche en el Buko)


La vida reverbera lejos de los media, las universidades y los centros comerciales. Es intensa en la periferia, en las excrecencias de la Alegría. Como en los albergues para personas sin techo, por ejemplo. En uno de ellos trabaja como asistente Juanma Agulles, editando una revista con indigentes y ex presidiarios, a la gresca todos los días con los psicólogos del centro. Vino ayer desde Alicante para presentar su libro Non legor, non legas (Literatura y subversión) en el Bukoswki Club.
Ante no mucha gente, Juanma explicó que los dieciséis capítulos del libro tienen relación con distintas experiencias de su vida. La locura está más o menos presente en todos, también la alienación, la vida en la ciudad y la imposibilidad de ser escritor sin ser un poco indigno.
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Esta mañana, con el dolor de cabeza y el sabor gástrico propios de quien ha alternado por el Buko, he leído el libro y me ha gustado. Algún capítulo es algo flojo pero en general está bien. Tiene incorporado a Foucault y sobre todo no se deja llevar por toda la morralla postmoderna que tanto gusta a los niños progres.
Lo más interesante es, de hecho, su vindicación de Sartre, cuya repentina desaparición de las librerías para dejar hueco a Heidegger, Derrida, Deleuze y demás profetas de la Nada es más que sospechosa. A diferencia de los que decostruyen, relativizan y finalmente justifican el Dominio, Sartre, en su intento de racionalizar la Historia, queda como un adalid de la liberación. Era personalmente un imbécil y políticamente abyecto, pero comparado con lo que vino después vemos al menos no renunció “a conocer el mundo, a desvelar sus mecanismos, a ponerlo patas arriba o prenderle fuego”.
También es memorable el capítulo sobre la literatura de Bukoswki, santo del lugar y escritor no siempre bueno pero poseedor de una visión propia e inimitable (porque no hay nada peor que sus inmitadores). Lo más significativo de Hank, nos dice este libro, es que expresa la necesidad compulsiva de ser escritor. Ya sea en un bar, en el paro, entre el lumpen, Bukoswki siempre quiere escribir. No puede evitarlo aunque deteste la literatura.
Y esto es lo que hay.

1 comentario:

L.C. dijo...

Querido Mircea:
Locura y Foucault en el Bukowski Club, Hank Over y Sartre...¡el cóctel es demasiado explosivo para una mañana de sábado a mi edad!. ¡Le envidio su resistencia, resistencia de toda clase!.