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BOLONIA MI PIACE


Cualquiera que se pase en estos momentos por una Universidad española verá cientos de colgajos y pancartas abominando del Plan Bolonia. Los más alarmistas dicen que este plan es el final de la universidad española tal y como la conocemos. Y lo dicen como si fuera algo malo. A mí que la universidad española tal y como hoy la conocemos desaparezca me preocupa tanto como los hábitos reproductivos de las comadrejas albinas. 
La universidad -al menos la Facultad de Filosofía- yace muerta desde hace años. Sus instalaciones podrían reconvertirse residencias para indigentes y algo ganaríamos todos, porque hoy los únicos que sacan algo con ella son todos esos parásitos sociales, esos coprófagos que levantan el puño izquierdo y con el derecho cobran subvención, esos quejicas e inútiles a los que -por abreviar- llamamos profesores universitarios. 
Bolonia es la posibilidad de moverse por Europa y ver cómo viven nuestros coetáneos, son créditos europeos, es la reforma total de la universidad (¿alguien cree realmente que puede ser a peor?) y sobre todo el fin los privilegios de esa casta de intocables ya citados que en la defensa de sus prevendas hacen que nada mejore. No creo que nadie más que ellos deba temer a Bolonia. 

2 comentarios:

L.C. dijo...

Querido Mircea:
Coinicido con usted, la gran mayoría de los profesores son solo "dadores de clases". ¡Menos mal que alguna vez se conoce a alguno de verdad, de carne y hueso!

Lautréamont dijo...

Amén.