sábado


La Provincia tiene un centro histórico retocado con photoshop. Allí dirigen a los turistas para que luego en sus países cuenten que han visto España. Pero España es lo que ellos no ven. La Provincia real donde vive la gente real son ensanches modernos en torno al centro: barriadas de voluntad feísta, bloques de ladrillo con algún árbol seco, graffitis, albañiles mileuristas-y-da-gracias, mercados sin brillo, viudas que arrastran ciática y carrito, bugas tuneados que hacen chunda chunda, bares manolo que abren temprano, cemento y solares abandonados a la especulación, adolescentes pelo pincho con ganas de bronca, bares de copas que abren tarde, niñas embarazadas de otras niñas que se embarazarán de otras niñas, parquecillos grises para botellones y falta de horizonte.

Fui desterrado allí por motivos laborales. Mi función era organizar un poco los cursos de inglés de la filial de nuestra cutrísima academia en La Provincia. Ha sido una semana muy larga. En cuanto me relaciono con gente que no se mueve en mi onda me siento desorientado y no consigo relajarme, resulto desagradable. Los empleados que he tratado eran de allí. Todo el mundo era de allí. Mi conversación era nula. Me limité a darles instrucciones. El primer día me llevaron de copas –en La Provincia no se puede hacer otra cosa- y las profesoras fueron un poco flirteadoras con el chico de Madrid. Me preguntaron que si me había tenido que arrepentir de muchas cosas –lo decían hablando del tema chicas, cómo no- pero yo contesté hierático que sólo me arrepentía de haber vuelto a España. No volvieron a decirme que saliera de copas. En cuanto terminaba la jornada me metía en el único cine de la ciudad. He visto toda la programación. Es todo un contraste ver películas americanas que transcurren en Los Ángeles o Nueva York y salir, ya de noche, a las calles de La Provincia. Deprimente.

He amenazado a mi jefe con dejar el trabajo si me vuelve a enviar fuera. Me ha dicho que vale, que ya le han informado de lo encantador que he sido con los de la filial, que me faltó morderles. Le he dado las gracias por acceder a mi demanda.

domingo

LA LARGA AGONÍA DEL EUROCENTRISMO



Hegel en su Filosofía de la Historia excluye al continente americano de la “Historia” (no piensen que es algo personal por allí, también Oceanía queda fuera). Según le parece al gran genio filosófico, lo que los habitantes del Nuevo Mundo hacen cuando construyen puentes, guerrean o escriben libros es muy digno de respeto pero no es “Historia”, al menos de la que se escribe con mayúsculas. Para él América está en la antehistoria. Sólo actúa como epígono de Europa, que es donde se dirimen las grandes cuestiones humanas. Porque aquí hay estados, y gracias a ellos somos libres y podemos hacer Historia. Allí sólo hay tribus.

viernes


Ortega decía que hay que enfrentarse a los textos como los hebreos a la toma de Jericó: sin ataques directos, circulando lentamente, apretando las curvas cada vez más y, finalmente, llegar al centro, al núcleo, a lo que se nos quiere contar.

Me parece que es muy buena metáfora de lo que es leer en general, pero sobre todo a nuestros amigos en particular. Seguimos sus blogs y les escuchamos en talleres, analizamos con atención sus escritos tratando llegar al desenlace sin precipitarnos, “circulamos“ en torno a ellos esperando un centro luminoso y lleno de ideas fecundas.

Nada más decepcionante que comprobar finalmente que llevamos un rato merodeando en torno a un ombligo.

miércoles

BAROJA Y ORTEGA: DIÁLOGOS EN TORNO A LA NOVELA



Pío Baroja (1872-1956) es de los escritores de la generación del 98 el que más influencia tiene de Nietzsche. Desprecia al cristianismo y toda religión organizada para ensalzar el paganismo; rechaza a la burguesía socialista, a las masas, la democracia, y defiende al hombre de acción, la anarquía y el individualismo como ideales éticos. El dolor es para él la principal característica de la vida, y la lucha entre la fortaleza interior y la misericordia impregna a sus personajes. Existe cierto consenso a la hora de considerarlo uno de los escritores españoles más importantes de todos los tiempos.

José Ortega y Gasset (1883-1955) creció en una familia de periodistas, estudió dos años en Alemania, y muy joven empezó a destacar entre la intelectualidad madrileña. Autor como Baroja de una amplísima obra, es probablemente el filósofo español más importante del siglo XX. Trató muchísimos temas e intentó desarrollarlos con claridad. Uno de los temas que estudió es la teoría literaria.

Como nos cuenta Julio Caro Baroja en Los Baroja ambos fueron muy amigos durante un tiempo. De hecho tío y sobrino iban muchos domingos a comer en casa del filósofo: